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Balada Triste de Trompeta

Con los españoles, me perdonan, pero nunca se sabe, con los thrillers menos se sabe aún. Los directores de este género no es que escaseen pero sus maestros pareciera que nos estuvieran llevando a un abismo. Se acerca la última peli de Almodóvar pero sus previas realizaciones son bastante regulares, Polanski aunque su última peli me fascinó conozco mucho espectador que dijo que era bastante predecible y lenta y, finalmente, las esperanzas encomedidas a los guiños que hizo Woody Allen al género también se difuminaron en comedias sosas.

Balada Triste de Trompeta es la última realización del director vasco Alex de la Iglesia un director particularmente español pero genéricamente realizador de thrillers. Sus pelis tienen un agradable estilo personal y nos encantó con Acción Mutante y El Día de la Bestia. Después por alguna razón siento que abandonó su originalidad «peterjacksiana» y se dejó llevar por el lado oscuro de la fuerza. No me ví Muertos de Risa (final de su ópera prima) pero me desilusioné mucho con La Comunidad que me pareció una desafortunada versión de Le locataire de Polanski. Hay muchas otras que se me quedan en el tintero como 800 Balas o The Oxford Murders (sociedades con Hollywood) que ni idea del resultado final porque nunca las trajeron. El Crimen Ferpecto fue divertida, exótica y casi que se siente que se estaba limpiando el fango que lo tenía empantanado pero igual no convence. Estas dos últimas producciones (The Oxford Murders y El Crimen Ferpecto) le dan la confianza necesaria a De la Iglesia de emplazarse más en el género y es cuando se lanza a Balada Triste de Trompeta, una peli posfranquista envolviendo la historia increíble de un Payaso Triste (De la Iglesia explica que hay dos tipos de payasos en el acto, El Tonto que es el que es gracioso y adorado por los niños y El Triste que es la base de todas las bromas y no ríe).

Javier es hijo de un payaso tonto que es apresado en plena guerra civil, pasa un tiempo encarcelado hasta que es ajusticiado por crímenes contra la república; antes de morir su padre lo exhorta a no seguir sus pasos que el nunca será un payaso de verdad, ni siquiera triste, que su verdadera vocación va a ser la venganza. Con estas palabras rondando en su cabeza Javier igual sigue su carrera de payaso, triste y se enrola en un circo donde conoce a Sergio un payaso tonto centro de atracción del público y Natalia una hermosa equilibrista con la tela (o Chica de la Tela) que roba su aliento desde la primera vez que la ve.

La peli tiene chispazos de genialidad y cuando hablo de genialidad es que hay momentos que uno queda verdaderamente boquiabierto con la obra. La espectacular fotografía combinada en montaje con las hermosas imágenes que sugiere De la Iglesia son abrumadoras. De esto hay innumerables ejemplos en la peli, su inicio, la primerza vez que ve a Natalia, la fornicación de Natalia y Sergio, la transformación de los payasos y la bandera roja del final.

Con todo y que la genialidad del realizador nos brindó unas escenas clásicas instantáneas, la peli parece un automotor mal sincronizado. Con poca fuerza, con explosiones de gasolina cuando se pisa el acelerador y en general hace del recorrido una experiencia trastabillada, sin ritmo, muy pausada y no precisamente muy agradable. Deja mucho que desear de La Biennale los premios de mejor guión y mejor director, si estoy más de acuerdo con los Goya que le ofrecieron mejor maquillaje y mejores efectos especiales donde sin duda es una pieza maestra.

Considero que si la traen a salas me la repito sin dudar, la cinematografía de Kiko de la Rica, el montaje de Alejandro Lázaro y el maquillaje de José Quetglás, Pedro Rodríguez y Nieves Sánchez Torres pagan absolutamente la boleta además para los que entienden de historia franquista es muy divertido el giro «tarantinesco» parafraseando Los Basterdos.

Nota personal: Los afiches de la peli son increíbles y comparto con ustedes la serie que encontré. Que los disfruten.

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Following

A veces me impresionan las óperas primas por la calidad casi innata de sus piezas y la capacidad de dirección de estos directores que sin mucha experiencia logran adentrarnos en un mundo que muchas superproducciones o directores más experimentados no logran nunca. Hablo por ejemplo de Acción Mutante de Alex de la Iglesia, One Hour Photo de Romanek, Human Nature de Gondry, Being John Malkovich de Jonze, Diary of a Dangerous Mind de George Clooney, Synecdoche, New York de Charlie Kaufman, Moon de Duncan Jones, Sex, Lies, and Videotape de Steven Soderbergh, Delicatessen de Jean-Pierre Jeunet y, porqué no, Citizen Kane de Orson Welles.

No importa el género, no importa la producción, estas piezas logran impactarnos sobremanera. Muchas de estas piezas tienen como artífice un escritor-director, muchas de las que nombro su escritor es Charlie Kaufman pero en realidad son puras coincidencias, eventos circunstanciales que no tienen mucho que ver con lo que estoy tratando de referir.

Following de Christopher Nolan me llegó gracias a un querido y aliado lector de este blog, Juan Almonacid y me marcó por la madurez con la que Nolan abordó el juego de tiempos en la narrativa. Discutíamos con Juan que el estilo entre adormilado y surreal de Inception tiene sus guiños en esta peli, incluso el logo de Batman demuestra un cierto anhelo por dirigir esta historia. La peli trata de un escritor con crisis de hoja en blanco que se dedica en sus tiempos libres a seguir personas de forma aleatoria y sin un sentido más profundo que el de la curiosidad de encontrar un destino ajeno, todo cambia cuando Cobb (otro guiño con Inception) lo enfrenta y cambia su rutina completamente incluso ayudándolo a escribir un par de páginas.

La historia está muy bien elaborada. Nolan hace de hombre orquesta y la dirige, la filma, la monta y la produce. Su reparto es un trío casi teatral conformado por Jeremy Theobald, Alex Haw y Lucy Russell y la riqueza de la peli podría estar en el montaje que con disolvencias, muy bien aprovecahadas con el blanco y negro, nos envuelve en esa incertidumbre tan familiar cuando nos adentramos en una obra del director.

Muchas «primerísimas» óperas primas tienen más éxito que otras, a esta peli no le fue tan mal. Sus nominaciones estuvieron a la altura de los British Independent Film Awards y sus cuatro premios rodearon círculos alternativos de intermedios como Rotterdam, Slamdance o Newport.

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