Action, Auteur, Den Danske Film, Drama, Epic, Exploitation, Folk, Gangster, Indie, Internet, Miguel Vaca, Movie, Nicolas Winding Refn, Romance, Serie B, Storytelling, Suspense, Thriller, Vacacion, War, Western, World

Only God Forgives

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En principio, Only God Forgives se presenta como una cinta pretenciosa e intelectualoide, llena de innumerables pistas para determinar el significado de su trama, sus personajes y su objetivo. Pero la última peli del danés Nicolas Winding Refn es menos presumida de lo que parece, tan sólo hay que conocer un poco la superficie de su portafolio y ella misma se deja descifrar fácilmente.

Refn tiene una fascinación por la determinación del héroe en un relato fantástico; sus tramas tienen un protagonista principal que se desenvuelve en un argumento épico casi de manera consistente en todas las piezas que hemos revisado de él (Pusher I, II, III, Bronson, Valhalla Rising, Drive). El llamado inicial en esta peli es el título y nos vincula de golpe a un plano teológico “sólo dios perdona” pero antes de nombrar al supuesto dios, Refn define su antagónico, el diablo, abriéndole un preludio con una línea de uno de sus personajes clave “…es hora de conocer al diablo“. Vithaya Pansringarm interpreta a Chang, un ex-policía que se ha convertido en un padrino local en Tailandia y rige con el filo de su espada el orden que necesita el caos para desarrollarse. Frente a Chang, que es patrono de prostíbulos, cuadriláteros, casas de apuestas y cuanto escondrijo exista, se atraviesan un par de hermanos narcotraficantes. Su punzante juicio cae sobre Billy (Tom Burke) no porque ose trabajar en sus territorios sin permiso sino porque su exceso con una prostituta desata un tipo de anarquía que debe ser obligada a replegarse para mantener el estatu quo. Julian, el otro hermano interpretado por Ryan Gosling, entra en una dualidad moral al tener que determinar si mata al verdugo de su hermano o si lo perdona por los actos indignos que justificaron su muerte.

Los colores en la cinta se manifiestan de forma maniquea y por eso de pronto me parece tan especial el afiche de esta entrada; el rojo define al diablo que es hombre, es padre, es paternalista, es moderado, cauto, racional y letal cuando cuida a sus hijos, no permite que otros hagan su trabajo, es responsable y cuidadoso; dios por el contrario es mujer, es madre, es emocional, manipuladora, letal y vengativa por instinto, se mantiene enterada de todo pero apartada, silente, su trabajo es desarrollado por terceros y además es azul. Sabemos exactamente en qué parte estamos porque con este cromatismo nos desplazamos geográficamente del cielo al infierno, sabemos quién domina sus alrededores, quién es diligente en su zona y cómo se siente incómodo cuando se encuentra fuera de su contexto.

Pero no estaríamos hablando de una peli de Nicolas Winding Refn si todo se limitara a una explicación maniqueista de la vida porque el nórdico nos ha enseñado que nadie es bueno o malo per sé. Su juego teológico parece más cercano al que se define en la Grecia antigua donde las deidades tenían personalidades, sentimientos y sufrían por los hombres en la tierra; su posición en el Olimpo no impedía que fueran erráticos y que pagasen por las consecuencias de sus acciones. En alguna entrevista de Cannes, Refn definía la cinta como la historia de un hombre que se cree dios -refiriéndose en teoría al personaje de Pansringarm– y otro que lo quiere matar. En el desarrollo mismo de los perfiles, se va ahondando en cada uno de uno de ellos, explorando sus emociones y su contexto; las luces ya no son arbitrariamente de un sólo tono sino que se van mezclando y van surgiendo nuevas gamas, nuevas texturas.

En Only God Forgives se nos presenta toda una cosmogonía de facto en la relación de los personajes, una guerra de ángeles contra demonios, una arena de hombres y mujeres, una confrontación de divinidades. Pero si se lo piensa bien, la cinta es un «western» clásico, el protagonista debe cumplir una gesta hasta alcanzar el culmen de su epopeya y es cuando se encuentra frente a frente con su enemigo mortal, en un duelo que sólo ellos dos pueden definir. Julian aparece en escena como un semidiós, el hijo de un dios con un mortal, pero ¿cómo un ser insignificante para una deidad puede doblegarla? Ese es el quid del asunto en esta pieza de Refn.

La pieza padece de una narración inconexa, muy raro en Refn que es tan delicado en el quehacer de su filigrana. Pero no se puede desacreditar de golpe a la cinta como lo ha venido haciendo la crítica internacional, en parte por la exquisita cinematografía de Larry Smith -que ya había trabajado con el director en Bronson y que en la pieza se vuelve minuciosa y muy descriptiva; como lo decíamos antes, es gracias a la fotografía que uno se ubica geográficamente- y de nuevo la genialidad de Cliff Martinez -un tanto más ambiental y, por lo mismo, más étnico para establecer la obra en un ambiente oriental-. Sin embargo, si existe un desbalance y pareciera venir del lado de donde Winding Refn se siente más cómodo, el liderazgo de su pieza principal. Con su paso por las pelis en Hollywood, Ryan Gosling se ha vuelto inconsistente; piezas como Crazy, Stupid, Love o Gangster Squad demostraron que el niño prodigio no siempre tiene un as bajo la manga y que puede estar exhausto del ritmo de casi una decena de pelis en menos de tres años -unas muy buenas, otras realmente patéticas-. En Only God Forgives, se entiende que es el hijo menospreciado de su madre (una increíble y casi irreconocible Kristin Scott Thomas) pero sus primeras escenas parecen un ridículo de si mismo; una falsa seriedad, una mueca de sonrisa que se le sale del gesto cuando en realidad debería estar perplejo y al final una clara falencia de credibilidad en su desempeño; Gosling no descifró, o no quiso descifrar, el rol de Julian y presentó una acartonada versión del piloto de Drive, dañando el promedio de la pieza y dejando sin piso a su director.

La cinta se hace peculiar en una particularidad que no había notado sino hasta ahora. Nicolas Winding Refn sabemos que explota temáticas marginales, personajes que son definidos como antihéroes y sus tramas de alguna forma son anacrónicas pero en el giro de la moneda también están centradas en una vendimia ochentera narrando historias típicas de bajo presupuesto. Refn ha explorado lo urbano de Copenhague, las veredas mitológicas nórdica cercanas al Valhalla, las cárceles británicas, el mundo de los dobles de riesgo en Hollywood y ahora una pequeña particularidad del folclor tailandés. ¿Será posible que Refn adapte su estética y sus temáticas al entorno en el que se desarrollan? ¿Será posible que esta Only God Forgives esté más cerca de lo que aparenta a Loong Boonmee raleuk chat pieza realizada por Apichatpong Weerasethakul (El hombre que recordaba sus vidas pasadas), que se vuelve icónica en Tailandia como el resurgimiento de su cinematografía gracias a la Palma de Oro alcanzada por su director un par de años atrás?

De pronto es hilar demasiado fino…

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Auteur, Documentary, Drama, Folk, Harmony Korine, Indie, Miguel Vaca, Movie, Road Movie, Storytelling, Trash, Vacacion

Spring Breakers

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A simple vista Spring Breakers es una peli vaga, frívola y de un desarrollo pobre. Cuatro jovencitas (Selena Gomez, Vanessa Hudgens, Ashley Benson, Rachel Korine) de universidad están desesperadas porque el campus está ya vacío y todo el mundo disfruta de esta pausa que se da a finales de marzo, cuando se le da la bienvenida a la primavera y se despide del frío, el aburrido inicio del año y todo lo que implica para un ser humano el invierno. Estas jovencitas han venido planeando un viaje al sur de la Florida, a las playas de Saint Pete, desde hace un año y no permitirán que nada se interponga entre ellas y su sueño; no sus mamás, no sus tutores, no sus clases, no sus otras amigas y no ni siquiera la falta de presupuesto. Ellas viajarán y vivirán sus vidas al máximo en estas playas.

Los excesos típicos de estos lugares han sido divulgados y documentados en muchos especiales de Spring Break en MTV, VH1, o en Wild On de E!. Nuestra perspectiva es que estos gringos locos y decadentes llegan botando la casa por la ventana y se olvidan de todo en segundos. La diversión que se describe es alrededor de alcohol, gritos frenéticos de euforia, playa, mar, cuerpos esculturales y, repito, mucha decadencia. Cuando Harmony Korine se pone al frente del relato toma cuatro dulces niñas -dos de ellas de Disney– y las pone a plena luz del día en situaciones de mundanal ruido, drogas, sexo y alcohol. Su narración es exquisitamente estridente y para ello su complemento perfecto es Cliff Martinez (Drive), quien es capaz de juntar musicalmente a Ellie Goulding con Skrillex y lograr elocuentemente el contraste perfecto de distorsión en el que estas niñas se encuentran. Su sonrisa se acaba cuando sus excesos levantan sospechas en la policía local y son juzgadas por ello. Son de nuevo confinadas y se les pone una fianza. Sólo una de ellas, antes de salir de la cárcel, es capaz de recapacitar sobre los hechos. Aparece estoicamente James Franco, en una de sus transformaciones más profundas, para salvarle el pescuezo a estas cuatro jovencitas. Franco interpreta a Alien, un rapero gángster que al parecer nació en aquel lugar, entre narcotráfico, excesos y aspiracionales. Su influencia y su patrocinio detona otras perversiones en las niñas que las llevarán a otros nuevos límites.

Harmony Korine, de quien ya conocemos Gummo, tiene una visión retorcida del mundo y eso lo hace increíblemente especial. Nacido en California, su infancia fue de «skaters», drogadictos de cocaína y ácidos. Korine que junto a Mike Mills (Beginners) son cinematográfos que caben dentro de la clasificación de «Beautiful Loosers». Este grupo de artistas, ilustradores y cineastas son producto de una generación de jóvenes apáticos y negligentes que fueron encontrando su destino en el día a día de sus vidas. Es difícil, no tener un prejuicio de ellos o sus productos, pero sin mucho esfuerzo y sin metas reales, se dedicaron a pendejear y pasar el rato; en el mientras tanto se hicieron famosos. Su afección por el primitivismo, lo ingenuo y lo naif, los llevó a destacarse como artistas en cada uno de sus campos. Korine por su lado tiene una narración agresiva y ácida en sus largos combinado con una perspectiva retorcida y pop (no como algo popular sino como con la explotación de los ídolos populares).

El trabajo de Korine, es diferente al «camp» de John Waters que finalmente si es muy plano y con una apología directa a lo grotesco, casi sin sentido. En Spring Breakers le damos vuelta a una road-movie donde estas niñas encuentran cada una su doppelgänger y deciden qué aprenden de él. La forma en cómo repite o cómo nos pone a interactuar Korine con sus personajes versus sus moralejas personales a lo largo de la cinta, gracias a la edición de Douglas Crise, nos permite elucubrar que por una lado entendieron lo bueno y por el otro amaron lo malo. Desconocemos su desenlace en un genial final abierto.

Nunca he podido salir de ver una peli de Harmony Korine (escritor de Kids, Gummo, Spring Breakers) y decidir con convicción si fue buena o mala. Siempre quedo patinado un buen tiempo para después definitivamente quedar con el regusto de algo exquisito, por su estética, por su narración, por su crítica subversiva y contestataria. En Spring Breakers, aparte de la excelente composición musical y la edición, sobresale el desempeño de James Franco como un gran monstruo, un personaje oscuro que infunde miedo con tan sólo observarlo. Ojalá logre los respectivos reconocimientos y pueda alcanzar nominaciones en los Spirit o los Oscar del próximo año.

Gracias a Franco, Martinez, Crise y Korine esta peli vale la pena verla en cine. Una muy grata sorpresa de nuestra cartelera comercial.

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Drama, Hollywood, Indie, Miguel Vaca, Movie, Nicholas Jarecki, Suspense, Thriller, Vacacion

Arbitrage

arbitrage

El poder es la mejor coartada

Así abre este afiche sobre Arbitrage, la más reciente pieza y cierre de la ópera prima del joven director Nicholas Jarecki. Un impresionante y apasionado thriller de suspenso envuelto en lo más profundo de la nobleza neoyorquina donde la corrupción absorbe todo a su paso.

Llama la atención la pieza por cómo la crítica abrazaba el desempeño de Richard Gere aquí en esta peli. Nominación al Globo de Oro y una ligera indignación por no haber logrado aunque sea otra nominación en los Spirit. Cuando la empecé a ver pensé a los 10 minutos que era una típica cinta de Gere, ostentoso, lujurioso y de alguna forma emproblemado. Susan Sarandon hace su aparición haciendo de su esposa y fue una grata sorpresa porque sinceramente no la esperaba. Por la que si aguardaba era por Brit Marling, aunque pasaron otros 10 minutos y no entendía que hacía ella acompañando a Gere en una historia tan poco extraordinaria. Pero, finalmente, al terminar el primer acto empecé a notar como cada una de las piezas empezaba a encajar y como alrededor de su protagonista se establecían unos soportes impresionantes, no sólo eran Sarandon y Marling, también estaban Tim Roth, Nate Parker -que al final fue el que se llevó la gloria en dos de los círculos independientes donde participó la cinta- y el resto del reparto que es bastante bueno.

Richard Gere interpreta a Robert Miller, ad portas de la tercera edad celebrando sus sesenta años. Apuesto, exitoso, un gran orador, casado con una estupenda mujer y padre de dos hijos. Uno de ellos es Brooke interpretada por Marling, abnegada empleada que trabaja en la firma como jefe de operaciones financieras. No sabemos nada del pasado de Robert Miller, sólo que debe 200 millones de dólares y va a pagarlos con la firma de un contrato de adquisición a una firma bancaria que está interesada en tener su negocio, como sinónimo de solidez en su portafolio. Todo se le empieza a complicar por temas ajenos a su dominio y empieza a sacar lo peor de si para no quedar en la calle. La duda que nos deja Jarecki es si efectivamente por fuerzas de las circunstancias Miller se vuelve así de torcido o es la constante dentro de su quehacer con la que ha estructurado su imperio.

La argumento del thriller es sencillo, y como buen indie lo desarrolló el mismo Jarecki. La fotografía (Yorick Le Saux) y demás elementos de ambientación son moderados destacándose de pronto la partitura original del admirado Cliff Martinez. La verdad es que el nivel de actuación de Richard Gere en la cinta si levantó mucho su promedio normal pero en dos o tres ocasiones que se enfrentó a Susan Sarandon o a Brit Marling se nota que su nivel está por debajo del de ellas. Me impresionó la forma en que se manejaron un par de planos de Sarandon que con completa elocuencia demuestra frustración, desdén o apatía.

Gran cinta y se está rotando en cartelera comercial en este momento. Hay que tenerle el ojo muy encima a este joven realizador neoyorquino. Seguramente vamos a tener un par de sorpresas en un futuro cercano.

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Den Danske Film, Nicolas Winding Refn, World

Drive

En el pasado festival de Cannes, súper comentado por el gran duelo entre Terrence Malick y Lars Von Trier -además de la aparatosa e impertinente salida en público del danés-, se nombró a Nicolas Winding Refn como mejor director por esta peli, Drive. Aguantamos mucho a ver si la traían a salas pero como siempre se demoraron una eternidad hasta que me tocó verla hace un par de semanas en Cuevana. Siempre es el mismo temita con los distribuidores pues lo mismo sucedió con Melancholia y The Tree of Life que no tiene ningún sentido en absoluto a sabiendas que han tenido muy buenas taquillas y han tenido muy buena recepción de la crítica. Drive, por lo menos, tocará repetírsela en salas porque la empezaron anunciar en vista de su nombramiento en los Oscar y vale mucho la pena.

Es la historia de amor de un acróbata de Hollywood, especializado en conducción de automóviles para el doblaje en pelis de acción, quien se enamora perdidamente de su vecina. El acróbata es interpretado, por el chico de moda, Ryan Gosling y la vecina por la bellísima Carey Mulligan. La historia parece sencilla, un poco densa y contemplativa al principio pero la excelente música compuesta por Cliff Martinez mantiene una falsa calma y un estado de tensión impresionante donde el espectador queda presto a un giro dramático que le vienen anunciado con anterioridad. Este factor y las destacadísimas actuaciones de Albert Brooks, Ron Perlman y sir Bryan Cranston hacen que uno no se coma el cuento del novelón romantico expuesto frente a nuestros ojos. Gosling parece prever también dicho giro y con una sólida parsimonia frente a la cámara espera su momento para actuar -tanto así que incluso ni parpadea en uno de los tantos momentos excéntricos de la peli que empiezan a chocarnos como espectadores de a poco en poco-. Aparece en pantalla Oscar Isaac para terminar de atirantar la angustia y Christina Hendricks que desata el vertiginoso desenlace de la historia, casi como un carro dirigiéndose a un muro de contensión.

Winding Refn que ya habíamos visto escribiendo-dirigiendo Valhalla Rising y Bronson tiene un sentido extraño para la realización. Su estilo es ecléctico y no define claramente una dirección o una intención en sus pelis, entonces podríamos enfrentarnos a un drama épico mitológico o un docudrama introspectivo con un profundo olfato independiente y con una excelente dirección de su reparto. Trabajando para él, Mads Mikkelsen y Tom Hardy se ganaron un puesto en el corazón de la crítica cinematográfica mundial por sus impecables interpretaciones. Hardy por su descaro y su estrafalaria conducta como un reo difícil de manipular y Mikkelsen como el calmado guerrero que se dirige a su muerte indefectible. Esta vez Ryan Gosling se deja llevar por los hilos de Winding Refn para desarrollar un introvertido rol, de sangre fría y muy calculador. Un papel que si lo pensamos bien refresca lo que venía haciendo para Hollywwod con Crazy, Stupid, Love, Blue Valentine, Half Nelson o Lars and the Real Girl donde interpreta jóvenes enamoradisos y de alguna forma vulnerables. Al lado de Mulligan generan una química muy agradable y por eso cuando se plantea el peligro para la pareja se agrega otro nivel de zozobra para el espectador.

Una gran peli, con una gran fotografía, una excelente partitura, un reparto de un desempeño impresionante y un director que juega con las emociones del espectador a su gran antojo. Repito, ya que la traen a salas si no la han visto es una cita inaplazable y si ya la vieron vale la pena repetir la experiencia en la solemnidad de la proyección.

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Contagion

He encontrado que la mejor forma de describir esta peli de Steven Soderbergh es pensando que es el partido de despedida de una gran estrella de fútbol. Como ya les había contado, a pesar de un par de proyectos que tiene en la manga, Soderbergh se retira de la industria para refugiarse en Nueva York y desarrollar arte más básico -si pudiéramos llamarlo de esa forma-. Quiere volverse artista plástico, por lo menos hasta que encuentre un medio que lo llene y si eso no le funciona, ha declarado que volvería a Hollywood para hacer la cuarta parte de la franquicia de sus Ocean’s. Así es que, Contagion es su último partido, el estadio estuvo a reventar, todo el mundo estuvo conmovido, los trucos y piruetas de los judadores durante el juego fueron ovacionados por la fanaticada pero al final uno sabe que no fue el mejor y que así la estrella no haya metido gol nos fuímos contentos a casa deseándole lo mejor.

En este caso en particular podríamos sumarle que no hizo buen tiempo, llovió un poco e hizo mucho frío -si me permiten extender la metáfora un poco más. Lo digo, porque si nos ponemos a analizarla bien, no pasaron muchas cosas, fue bastante plana y sólo logré mi satisfacción cuando, finalmente y por lo menos, no se pareció a Outbreak de Wolfgang Petersen, que era mi mayor temor en la pieza. Petersen en 1995 nos trajo una historia de una epidemia transportada por un miquito que esparció un virus mortal y mantuvo en cuarentena un pueblo entero y en vilo a la audiencia por una o dos horas. El desastre de esta peli no fue Hollywood, o de pronto sí, no se, se demoraron una eternidad en generar la atmósfera de tensión y miedo para encontrar una cura en dos minutos y salvar la peli en otros dos. Un atraco flagrante de Petersen en ese entonces.

El planteamiento de Soderbergh en Contagion se resume en que nada se esparce más rápido que el miedo. Muchas veces hemos visto en noticias que cuando atacan fenómenos naturales o suceden catástrofes los norteamericanos corren sin falta a los supermercados, compran todo y cuando se acaban los víveres, comienza el vandalismo casi sin falta (el último ejemplo fue Nueva Orleans en el evento de Katrina y la verdad fue bastante duro ser espectador de esas noticias cuando por ejemplo las personas en los techos le disparaban a los rescatistas de los helicópteros). Contagion trata de ser más amplio y avanza sobre la teoría que estos hechos pueden suceder en cualquier parte del mundo (y de nuevo recordamos Haití o Japón en sus recientes tragedias). Soderbergh, a diferencia de Petersen, quiere dar un mensaje más ético en su último proyecto. No quiere sólo alivianar su peso en un thriller de acción sino que nos deja inmersos en una serie de cuestionamientos sobre las personas e instituciones que nos dirigen y hacia dónde van encaminadas las ayudas de aquellos que supuestamente nos quieren ayudar. ¿Las soluciones están realmente al alcance de la mano o las droguerías? ¿O eso es precisamente que creamos? ¿Alguna vez en vez de recibir los medicamentos necesarios tan sólo recibimos placebos? Y la más divertida de todas, ¿son las teorías de conspiración ataques de paranoia de la minoría exaltada o realmente las respuestas que el gobierno quiere ocultar para continuar con su dominio?

Para mi este filme es un buen cine de zombis y lo único que le faltó fueron los zombis como tal (aunque en algunos pedazos uno incluso los siente) pero a pesar de no ser la mejor pieza de él, la fui a ver en salas y me divertí. Para honrar los jugadores en este inolvidable filme los dejo con la extensa lista de actores y amigos que lo acompañaron en ella:

Gwyneth Paltrow (Beth Emhoff)
Matt Damon (Mitch Emhoff)
Anna Jacoby-Heron (Jory Emhoff)
Laurence Fishburne (Dr. Ellis Cheever)
Kate Winslet (Dra. Erin Mears)
Monique Gabriela Curnen (Lorraine Vasquez)
Griffin Kane (Clark Morrow)
John Hawkes (Roger)
Jude Law (Alan Krumwiede)
Marion Cotillard (Dr. Leonora Orantes)
Chin Han (Sun Feng)

Y en la banca el equipo técnico de Stephen Mirrione en el montaje, la excelente y exquisita composición musical de Cliff Martinez y el excéntrico, detallado y megaopulento diseño de producción de Howard Cummings. Como si fuera poco Soderbergh se despide en esta peli ayudando con las cámaras y la fotografía como director de cinematografía, que definitivamente es un éxito en la cinta.

Esperemos ver los otros dos proyectos del realizador, que ojalá le vaya muy bien en su nueva carrera y que sepa que se le extrañara mucho.

Sex, Lies, and Videotape
Schizopolis
Out of Sight
Erin Brockovich
Traffic
Ocean’s Eleven
Solaris
Eros
Ocean’s Twelve
Bubble
The Good German
Ocean’s Thirteen
Che: Part One
Che: Part Two
The Girlfriend Experience
The Informant!

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