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The Hobbit: An Unexpected Journey

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La introducción a la nueva trilogía de Peter Jackson, The Hobbit: An Unexpected Journey, no es más que un desatino como franquicia que el director neozelandés defiende con fervor apasionado -y cuando se confunde pasión con cariño u objetividad los resultados no son los mejores-. Debo aclarar primero que nunca me he leído un libro de Tolkien y que mi reseña sobre The Hobbit es más como espectador de cine que como fanático de los cuentos de la Tierra Media.

La gran expectativa de esta cinta era el nuevo formato HFR que básicamente introduce veinticuatro cuadros más por segundo. Ya había ensayado las grandes salas digitales y pues mi sensación es que de lejos es muchísimo mejor la experiencia en el IMAX que en cualquiera de ellas pero había dos disyuntivas que debía solucionar antes. La proyección del IMAX en Colombia es directamente desde el celuloide -es decir, no podría experimentar el HFR digital en este gran teatro- además por una resolución, que aún no entiendo, la peli se está proyectando solamente en una versión doblada al español. Por mucho que me guste el formato IMAX, mi respeto hacia el idioma original es mucho mayor y decidí probar el formato digital HFR de 48fps en una pantalla de gran formato.

Por momentos, el HFR nos provoca mareos y dolor de cabeza. Es necesario que nos vayamos acostumbrando con muchas más piezas antes de impugnarlo completamente -pues directores como Bryan Singer están dispuestos a seguir experimentando con él, incluso Singer afirma que su X-Men: Days of Future Past quisiera rodarla enteramente en ese formato-. Hay algunos «travelings», sin embargo, se sienten más osados y audaces porque se elimina completamente la borrosidad natural del movimiento que sumado al 3D nos envuelve de alguna forma más en la escena. Es difícil describirlo, nuestros ojos apenas se están adaptando pero parece que aún tiene mucho potencial.

En recientes entrevistas a Jackson, había una primera intención del realizador de pasarle completamente la batuta a Guillermo del Toro. Jackson afirmaba que este acto inmediatamente iba a refrescar el proyecto y poderlo relanzar como otra gran franquicia. Aunque la mano de Del Toro se nota en la pieza, hubiéramos querido que todo su ingenio se hubiera involucrado al cien por ciento. Seguramente la claridad del mexicano no hubiera permitido extender esta historia innecesariamente. Una razón sencilla es que si The Lord of The Rings son tres libros y permitieron tres regularmente buenas piezas, ¿por qué The Hobbit que es un sólo libro requeriría una ampliación de este tipo? Esta decisión hace que de facto The Hobbit: An Unexpected Journey sea una cinta muy densa, cadenciosa y poco estimulante. Defiendo que es una historia impresionantemente atractiva para niños pero un niño no está preparado para ver tres horas seguidas una historia con ese ritmo. Gran error de fundamento.

Si The Hobbit hubiera sido una parte de la franquicia de un sólo capítulo apreciaríamos mucho más la transformación de Martin Freeman para parecerse al joven Bilbo Baggins que interpretó previamente Ian Holm; el ritmo de la narración pudiera ser descriptiva pero no contemplativa, insulsa y con la sensación de que no pasó nada al final de la cinta más que florituras que adornan el verdadero inicio de la aventura; apreciaríamos todos los engranajes encajando uno a uno en la historia como la aparición de Gandalf el Gris, Radagast o Saruman, Thranduil, Elrond o Galadriel; o incluso estaríamos emocionados por saber más aún más de los orígenes de Gandalf, Galadriel y Gollum. Pero no. Fue mucho más importante recrear al detalle la pieza literaria que a medida que avanzaba la historia cada nuevo nombre o cada nuevo giro era como un mazo ablandando nuestra paciencia. Fue más importante jactarse de los avances de los nuevos efectos especiales que abundaron por toda la pieza que el verdadero objetivo de contar una historia que terminó disolviéndose en prepotencia y petulancia -errores que ya lo habían sacrificado en King Kong, The Lovely Bones e incluso Tintin-. Es tan absurda esta decisión que nos enfrentamos en casi tres horas, a un listado de casi cincuenta y dos items de personajes y ni una sóla figura antagónica clara.

Digamos que no todo es una pesadilla. Aparte de la historia sin dirección clara que nos ofrece Jackson, es muy buena la sensación del cuento narrado al estilo de The Lord of The Rings en una ambientación que ya reconocemos propia de Tolkien. Hubo eso sí un factor increíble y que me embelesó inmediatamente y fue la música. Esos cantos celtas acompañando las jornadas épicas de los personajes, esa forma de traer a colación los personajes con ciertos acordes en esas tonadas y, en general, las sensaciones exaltadas por esta partitura hacen que no sea más grave la clasificación.

The Hobbit es una peli que hay que verse por cultura general, yo recomendaría verla en IMAX pero el idioma original es invaluable.

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Series más destacadas 2012 (III)

[Continúa]

Sigamos con el balance de las series hasta ahora. No voy a hacer muy extensa esta reseña -que ya es bastante vasta- y voy a dedicarme a The Big C, Mad Men, Breaking Bad, Wilfred, The Killing, The Walking Dead, Game of Thrones y Homeland. Podrán no ser las favoritas de todos nosotros pero debemos reconocer que están en la tendencia, tienen una calidad de producción muy alta y si les dimos una oportunidad quedamos atrapados con ellas.

The Big C es una de las series que más me conmovió el año pasado por su frescura, su posición frente al cáncer y el personaje de Laura Linney. Linney es una hermosísima mujer aterrizando en sus 60’s sin pena ni gloria, es un monstruo de La Academia y ya ha logrado tres nominaciones a la estatuilla -que injustamente le han quitado- y dos Globo de Oro -uno precisamente por su papel en esta serie-. La primera temporada tuvo un conmovedor argumento con esta mujer decidiendo vivir tranquilamente; agobiada por la muerte de su vecina, y amiga, cambia de posición y quiere un tratamiento de curación, así su fase de la enfermedad esté muy avanzada. En la segunda temporada, cambia de doctor y empieza un tratamiento con un procedimiento con el que apenas se está experimentando. En esta nueva experiencia, llegan al reparto Alan Alda y Hugh Dancy quienes acompañan a Oliver Platt, Gabriel Basso, John Benjamin Hickey, Gabourey Sidibe, Phyllis Somerville, Cynthia Nixon y Reid Scott. Uno debe hacerse a la idea de que la temática de la serie -a pesar de lo festiva y optimista que pueda llegar a ser la hermosa presentación de la serie- es sobre muerte y cáncer; el problema es que uno como espectador crea un vínculo fuerte con los personajes y la despedida de cada uno de ellos es muy dolorosa. En esta segunda temporada no se desentona un tris. Linney sigue siendo encantadora pero su personaje va teniendo sus altas y sus bajas, lo que implica un desarrollo más profundo del personaje el cual logra impecablemente. La expectativa de la tercera temporada es miedosa. Finalmente, ¿Cathy caerá en su lucha por sobrevivir o habrá realmente esperanzas de recuperación?

Mad Men resistió el levantamiento de sus escritores. Después de un año y medio volvió con la quinta temporada de esta maravillosa serie, en un tono casi de añejamiento. Todos los actores en perfecta armonía con sus personajes y en equilibrio de guión o historias. Más ocurrente, más dramática y más cruda llegando a los confines más inesperados de este pequeño universo al final de los 50’s y principios de los 60’s. Muchos personajes no fueron tan protagonistas en esta temporada, como Peggy (Elisabeth Moss) o Betty Francis -antes Betty Draper– (January Jones), esto le dio un impulso adicional a otros personajes que brillaron con luz propia. Mi favorito Roger Sterling (John Slattery), un poco más pícaro, más sucio, siempre muy elegante y sofisticado pero con unos giros increíbles que evidenciaron su vulnerabilidad a flor de piel. Obviamente, Jon Hamm no desentona y nos deja en ascuas para una siguiente y muy esperada sexta temporada.

Hay unos que dicen que Breaking Bad es la serie que diseña la tendencia en TV de estos primeros años del siglo XXI, suena exagerado pero creo que no están del todo equivocados. Turbulenta, mundana, excelentemente narrada y con unos personajes muy crudos, Breaking Bad redefine los estándares de las series dramáticas. El papel del profesor de química interpretado por Bryan Cranston será recordado hasta el día de su muerte, gracias a ese perverso juego de los guionistas de la serie con los sentimientos y moral de los espectadores. Primero nos presentan un hombre sencillo y bueno. Padre de familia y amoroso que se convierte en un anti-héroe al tratar de protegerla sobre cualquier riesgo que pueda amenazarlos en su ausencia. Luego se vuelve un ser corrupto por la ambición, el poder y el dinero que ha desarrollado en su lucha. Y luego, volverse un monstruo al que su mujer le teme y sus hijos desconocen. Por su lado, Aaron “Pinkman-bitch” Paul, su «yang», siempre fue torpe, ignorante pero un hombre leal al equipo. Sus errores y torpezas enfrascaban al “Señor White” en unos dilemas ético-morales muy fuertes pero ambos de una u otra forma lograron sacarlos adelante en la industria de la metanfetamina, por eso muchas veces pensamos que el Señor White debía librarse de él para poder sobrevivir. En esta quinta temporada -continuando el curso de la cuarta- Jesse va limpiando sus adicciones, es reconocido por su lealtad y trata de librarse de este negocio que tantas penas le ha causado. Nos gobierna la incertidumbre del «mid-season» (que es una pausa en la mitad de temporada), y esperamos el desenlace con gran ansiedad y profundo temor. No sabemos qué pueda suceder en los últimos capítulos y si habrá una nueva temporada: Los creadores y productores han manifestado en varias oportunidades que la serie comenzó con una premisa, la muerte de Walter White y que por respeto a sus fanáticos así debería continuar. Entonces ¿va a morir? ¿Cuándo? ¿Cómo? Me declaro completamente adicto a la serie.

Una de las grandes sorpresas del año pasado fue Wilfred. Una creación surrealista y delirante de Jason Gann que empezó originalmente en su natal Australia y luego a través de FOX y FX desarrolló de nuevo en Estados Unidos, esta vez de la mano de Elijah Wood. El planteamiento es sencillo. Wood que interpreta a Ryan, es un abogado independiente, joven y emprendedor. En una de sus crisis bipolares y existencialistas decide suicidarse en una ingesta descomunal de pastillas que no causan el efecto deseado. De alguna retorcida forma, algo se activa en la mente de Ryan y puede ver al perro de la vecina como un ser humanizado. Wilfred es la mascota de la hermosa Jenna (Fiona Gubelmann) quien, en la primera temporada, se vuelve su amor platónico. La segunda temporada no es tan extraordinaria y regular como su antecesora. No es consistente y cuando nos entregan un buen capítulo, el siguiente es un ladrillo mortal. Sin embargo, en este balance, los episodios sobresalientes son grotescamente divertidos y desquiciadamente hilarantes. Nos dejamos llevar por la vulgaridad de este maldito perro juzgándolo como un ser humano pero después nos hacen caer en la cuenta de nuestros propios delirios y reconocemos que es tan sólo un perro. Esta temporada nos trajo a Amanda interpretada por Allison Mack, una carga equilibradora en el corazón de Ryan que lo asienta en el mundo real y le permite desarrollar sus amorosos sentimientos. Sin embargo, al mismo tiempo Amanda le permite descubrir raíces de una sicosis más profunda en su niñez que nos intriga hasta el final de la temporada. Ya está confirmado el tercer lanzamiento de la serie y aunque ansío verlo le deseo mejor rigurosidad en los guiones y mayor consistencia, de pronto aprovechando mucho más la genialidad de David Zuckerman (The Fresh Prince of Bel-Air, Family Guy) que realmente ha puesto los puntos sobre las íes y ha desarrollado capítulos excelentes a lo largo de ambas temporadas.

The Killing es la adaptación estadounidense de la serie danesa Forbrydelsen. Un thriller de suspenso sobre el extraño asesinato de una joven involucrada en un juego de intereses privados y gubernamentales. Aunque estuve muy emocionado la mayor parte de la primera temporada siempre renegué que su final no trajera una resolución completa al misterio. Predije que si el interés era pasar de culpable en culpable, de temporada en temporada, iba a ser una latosa tarea cada vez que viera un episodio de la serie. La segunda temporada no sólo cambió mi perspectiva sino que me enamoró por completo y aunque su final trajo la resolución al caso pareciera que no está cerrado del todo y que hay mucho más por develar en la investigación. Su final es abierto, la agente Sarah Linden accede a otra investigación y no sabemos si habrá más crímenes, más casos, más investigaciones, más relaciones con el caso de los Larsen o si incluso habrá una tercera temporada.

The Walking Dead, finalmente, logró aprobar el examen y triunfó sobre la crítica de cómo una serie sobre zombis podría lograr su camino e identidad en el formato de TV. Frank Darabont fue el que se atrevió basado en la reconocida novela gráfica y en este momento observamos su tercera temporada. Atrincherados en una cárcel que se ganaron a pulso, los protegidos por el comisario Rick por fin logran tener algo de calma y paz. Sin embargo no muy lejos las amenazas logran acecharlos y nuevas sorpresas de la historia como la aparición de Merle -hernano de Daryl que apareció en la primera temporada-, el fin de la separación de Andrea y su vigilante Michonne, etcétera, logran cautivar el interés de los fanáticos. Por mi lado el cambio de tono de drama de catástrofe a uno más «gore» y sangriento me tiene fascinado. Eso y el interactuar de los personajes ha logrado cautivar toda mi atención. Las relaciones y nuevos personajes así como la salida de otros han mantenido muy alta la tensión de la trama y en algunos casos nos ha dejado sin aliento y boquiabiertos con los giros que tiene la historia. Se avecina un final, un poco predecible, pero increíble. Es imperdible.

La gran diva de las series tiene nombre propio y se llama Game of Thrones de HBO. Yo la veo y la sigo. No soy fanático ni me parece nada del otro mundo. Rescato la gran producción, la coherencia de sus historias -basadas en la serie de novelas A Song of Ice and Fire de George R.R. Martin– y lo atractivo del cuento. No es excelente pero es bien, es fácil dejarse deslumbrar por “la serie con mayor producción” en la historia de la TV. El fanatismo de sus seguidores hace que se sobrevalore su calidad pero sobre todo que se asegure un par de temporadas más mientras se desenreda toda la cosmogonía.

Finalmente, Homeland. Al igual que Wilfred, la segunda temporada no ha resultado tan buena como la primera. Muchos hablan de acartonamiento, cliché o material trillado; otros hablan de personajes desbalanceados o incluso empiezan a rechazar el personaje principal de Claire Danes, Carrie Mathison. Por mi lado siento que empezó muy bien con la situación en el Líbano y la frustrante posición de Carrie después de su desenlace en la primera temporada pero de alguna forma si se empantanó con el atentado que quiere realizar Abu Nazir en territorio estadounidense porque se fueron cerrando los caminos y la historia que parecía tan interesante ahora es demasiado parecida a 24 con Jack Bauer. Es innegable que Claire Danes está haciendo un trabajo impecable, con su Globo de Oro y su Emmy, Daines es favorita al lado de Laura Linney y Jessica Lange en loa próxima ceremonia de los Golden Globes, a realizarse imaginamos que en enero del próximo año. Para los que nunca vieron la primera temporada, es fácil ponerse al día. Su estructura es de doce capítulos y apenas se está cerrando la segunda temporada. Homeland es el costumbrismo usado por los agentes estadounidenses para hablar de toda la estructura de seguridad nacional. La serie como tal está enfocada en un grupo de la CIA que practica labores de inteligencia contra acciones terroristas. Abu Nazir es la metáfora directa para unir a los fundamentalistas de Medio Oriente en un sólo personaje como en su momento pudieron ser Osama Bin Laden, Muammar Gaddafi o incluso Rabah Muhanna y Mahmoud Abbas, hoy en día. Por lo mismo, para poder tener un imaginario global Nazir comparte una figura bastante estereotipada que en contraste con el resto de la serie hace que pierda credibilidad. A falta de un capítulo para su cierre de temporada la tensión es alta y el clímax es álgido dejando, a pesar de todo, un buen balance de esta serie de acción y drama.

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Homeland

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Ted

Al igual que cuando hablamos de Simon Pegg y Nick Frost, cuando uno se refiere a una producción de Seth MacFarlane tiene uno la certeza de estar hablando de un género específico de comedia que proyecta el estilo mismo del autor. Es lo que he venido llamando “comedia de autor“. Obviamente, mientras Pegg y Frost, son más dados al chiste exquisito y bien elaborado con tonos de ironía y sátira, por su parte MacFarlane es comedia física, con humor negro, dobles intenciones y mucho sarcasmo. Son definitivamente dos corrientes diferentes para hacernos reír pero ambas muy astutas, ingeniosas y atrevidas.

No puedo decir que me pueda considerar un fanático absoluto de MacFarlane pero veía frecuentemente Family Guy, conozco su trabajo en American Dad! y The Cleveland Show. Sus chistes incendiarios y subidos de tono me cautivaron ipso facto para después sólo seguirles la pista -ya no tan asiduamente-. Con Ted, en particular, tuve un gran problema y fue sentir demasiado cercana la trama a Wilfred, un perro humanizado creado por el australiano Jason Gann que le habla a su mejor amigo humano Elijah Wood.

Por esta razón, estaba decidido a ver Ted cuando la pasaran por TV pero recordé que por el mismo prejuicio terminé viendo WALL·E en pantalla chica y aún me arrepiento (WALL·E se me parecía a Number Five de Short Circuit y pensé que su historia también). La gran satisfacción al terminar de ver Ted es que aunque existen similitudes entre Ted y Wilfred, MacFarlane logra ser lo suficiente diferente y lo suficientemente alejado de la referencia obvia que sale muy bien librado. Muy bien por Jason Gann y su perro, muy bien por Seth MacFarlane y su osito de peluche, que al final nos traen un nuevo estilo de hacer comedia alejados del cliché.

MacFarlane es director, escritor y hace la voz de Ted que es el mejor amigo de John, interpretado por Mark Wahlberg. Ted y John eneraron su vínculo por un poco más de 25 años y hasta ahora había sido inquebrantable. John vive con Ted y con su novia Lori (Mila Kunis) pero llega un momento en la vida de los tres que se hace insoportable la convivencia por lo que John debe escoger entre Lori y Ted para continuar con su vida. La peli se me hizo genial por una eventualidad ajena a cualquier experiencia en un cine. Una monja se me sentó al lado. Las drogas, las groserías, las vulgaridades, los dobles-sentidos, los comentarios políticamente incorrectos sobre religión, raza, sexo y género se hicieron alusiones potenciadas por su presencia y sus tiernos comentarios.

Si pueden lleven una monja a ver esta peli con ustedes, es lo más.

Wahlberg se ha venido redefiniendo en Hollywood de varias maneras. Su carrera como actor empezó con un par de papeles bien fuertes como The Basketball Diaries, Boogie Nights y Three Kings. Sin embargo se fue disolviendo como un actor de refuerzo y sin mucho apoyo de la crítica más allá del reconocimiento como estrella de la industria. Su resurgir comenzó de nuevo con un papel al lado de DiCaprio esta vez dirigido por el maestro Martin Scorsese en The Departed que lo llevó a un punto cómodo para empezar una nueva carrera como productor y de esa forma llegaron grandes piezas como We Own the Night, The Fighter y su vínculo a HBO con las series In Treatment, Entourage, How to Make It in America o Boardwalk Empire, al lado del mismo Scorsese. Inteligentemente, ha logrado balancear la parte seria del trabajo produciendo y por el otro disfrutando papeles de comedia física en Date Night, The Other Guys y Ted, haciéndolo relativamente bien. Le gusta representar papeles de locales en su natal Boston y Universal viendo el éxito de Ted le ha confirmado su segunda parte.

Seguiremos viendo mucho de Wahlberg con su buena producción en HBO, muchos más papeles ligeros y un par de sorpresas a nivel independiente. Por su lado, MacFarlane logró pisar duro con su primer largometraje no-animado y será reconocido también como una nueva figura de poder en Hollywood. No se les haga raro un Globo de Oro por ahí…

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Auteur, Comedy, David Zuckerman, Exploitation, Folk, FX, Hollywood, Miguel Vaca, TV, Vacacion

Wilfred

Hace más de un mes empecé a ver Wilfred, voy en el capítulo número cinco y no he podido parar. Es una comedia de puro humor negro, mordaz, crudo, racista, sexista y cualquier «ismo» que genere perturbación pero con un giro realmente audaz donde pareciera que todo es una broma de mal gusto. Sin embargo, ¿es una broma de mal gusto? ¿Hasta está llegando Zuckerman esta vez? David Zuckerman es el creador de esta serie pero en su portafolio también le conocemos capítulos de King of the Hill, es creador y escritor de Family Guy o su filial más cercana American Dad!.

Si a usted le gusta una de estas series, de seguro entenderá Wilfred al primer golpe de voz, si usted no le gusta ninguna de estas series, no hay que perder tiempo, esta definitivamente no va a ser su serie. Imaginen que Elijah Wood es un abogado inconforme hasta los tuétanos con su carrera profesional, está al borde del suicidio y lo único que lo aferra a este mundo es un perro. No podría definirlo como callejero, no es fino, definitivamente no tiene papeles y debió haber sido rescatado de un albergue comunitario. Maltratado, abandonado y sin un objetivo claro en la vida, Wilfred es lo más cercano a una lección de vida para el personaje de Wood.

Ahora bien hasta ahora podría ser una serie de bajo presupuesto y de superación personal protagonizado por Meredith Baxter-Birney o Michael Gross. Lo que hace en serio espeluznantemente divertida esta serie es que no sabemos si la depresión de este abogado es tan profunda o las drogas lo han llevado a la psicosis pero Wood raciona con Wilfred como si fuera una persona de verdad y este le responde con un tosco, rudo y acentuado inglés y no estoy hablando de un perro como Brian de Family Guy, no, un verdadero pesado. Un personaje tan hilarante como asocial, tan bárbaro como encantador, tan único que me tiene ansiosamente atento todos los viernes cada vez que sale un capítulo nuevo.

No creo que se gane nada. Es comedia física y de humor negro. Los gringos son muy buenos haciendo este tipo de piezas pero no son muy abiertos a vanaglorearlas o darles el debido reconocimiento. Para la muestra, Married With Children es un botón.

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3D, Adventure, Animation, Auteur, Drama, Epochal, Exploitation, Fantasia, Hollywood, Indie, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Sci-Fi, Shane Acker, Storytelling, Thriller, Vacacion

9

Esta extraña peli me cautivó a posteriori. No la vi en cine, la pasaron ayer o antier en HBO y la verdad primero la estaba viendo en un canal de definición normal, la empecé tarde y no estaba entendiendo, esperé a verla mejor (en alta definición) y desde el principio para hacerme una idea correcta de ella. No parece desde ningún punto de vista una peli para niños. Una historia creada por su mismo director Shane Acker (cuyo guión fue desarrollado por Pamela Pettler) está basada en temas post-apocalípticos, su protagonista tiene problemas de identidad esquizoidal, el tema de de los tiempos puede llegar a ser confuso y el manejo de la muerte demasiado gráfico. Los patrocinadores de Acker con mucha mente abierta le apostaron a un proyecto difícil donde cualquier persona afirmaría que podría ser un poco difícil para mentes de inteligencia inmadura. Un verdadero reto para el análisis de la inteligencia infantil y el sobrejuicio de que las historias dirigidas a este público deben ser bonitas, lineales y de finales alegres.

Aunque Acker tan sólo ha escrito esta historia y había desarrollado un sólo cortometraje basado en ella logró conquistar mentes importantes en Hollywood como Tim Burton o el escritor director Timur Bekmambetov (Wanted) para que de esa forma no sólo pudiera armar un reparto impresionante para las voces (Christopher Plummer, Martin Landau, John C. Reilly, Crispin Glover, Jennifer Connelly, Fred Tatasciore, Elijah Wood) así como el mismo equipo de producción.

Como les decía, la historia está basada en 9 un personaje inanimado, un muñeco que despierta de un profundo sueño para encontrarse en un misterioso estudio. No tiene voz, no tiene memoria, ¿no tiene alma? Dicha aseveración filosófica es una re-interpretación de los pensamientos de los replicantes de Philip K. Dick en Blade Runner y hace bien interesante la trama. A medida que avanza la historia, 9 va encontrando a otros como él. 2, 5, 1, 6, 8, 7 empiezan a completar su rompecabezas y como en un thriller la verdad se va despejando a medida que avanza la peli.

Muy entretenida y muy audaz, la definición de cómo debe ser un thriller infantil. Me encanta que no asuma que los niños son imbéciles, que no haya canciones a la mitad de la peli resumiendo algún sentimiento y me gustaría saber que experimentaron los niños cuando la vieron así nos dejamos de prejuicios de una vez por todas.

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