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The Fly

Creo que lo que hace maravillosas todas las pelis de David Cronenberg es la maravillosa edición musical que siempre lo acompaña gracias a su eterno coequipero, Howard Shore. Aunque Peter Suschitzky y Ronald Sanders son extrañados en esta peli, el estilo de Cronenberg persiste y es magnificado por los acordes elegantes y sofisticados de Shore. Lo que puede ser una típica y ordinaria cinta de serie B se convierte en una pieza maestra, más allá del terror, más allá del gore, una peli verdaderamente de autor.

Originalmente, The Fly es un thriller de ciencia ficción de 1958 dirigido por el alemán Kurt Neumann, basado en la novela corta de George Langelaan. Esta pieza tiene como ingrediente particular y magnificente la presencia estoica de Vincent Price, el actor que llena las pantallas con antagonismo y perversidad por excelencia. Casi treinta años después Cronenberg toma la historia de Langelaan, la adapta, la refresca y le pone su toque genial para relanzarla en 1986.

The Fly fue el primer filme que vi de Cronenberg y definitivamente es el que más me gusta. Sabemos que últimamente está más involucrado con thrillers psicológicos como A History of Violence, Eastern Promises, A Dangerous Method o Cosmopolis donde lastimosamente sus títeres y artefactos biomecánicos desaparecen que permiten una perspectiva más aguda del director pero que de todas formas nos deja con cierta melancolía por el abandono a este generoso campo de la serie B.

La historia al igual que el filme de 1958, se trata de un ingeniero investigador que experimenta con teleportación, una forma de desintegrar cuerpos inertes para volverlos a integrar en un punto diferente, para este fin Cronenberg habla de los telepods sofisticadas cápsulas envueltas en el proceso de desintegración-integración. El problema es que todos los experimentos de Seth Brandle han fallado con seres vivos y se aventura a hacer una teleportación de él mismo después de hacer unos ajustes en el programa y haber tenido éxito con la teleportación de un babuino. En el momento que está practicando su experimento ingresa en la cápsula una mosca que confunde a la computadora en el proceso de desintegración, en vez de integrar cada individuo por separado la computadora fusiona la información genética de cada uno convirtiendo al ingeniero investigador en Brandlemosca, un ser mitad hombre, mitad mosca que desarrolla una pelea genética equilibrando las dos informaciones genéticas.

Si hasta ahora la peli no les parece interesante, repito Howard Shore se encarga de vendernos una experiencia inolvidable y Cronenberg por su lado nos deleita con el planteamiento y el exquisito final. La peli no sólo nombra al director dentro de Hollywood sino que delimita su estilo y su audacia como realizador. La peli finalmente recibe un Oscar por su destacado trabajo de maquillaje, gana tres Saturn en los Fantasy & Horror Films, uno para Jeff Goldblum como mejor actor, mejor película y de nuevo mejor maquillaje (Geena Davis, Cronenberg y Shore también fueron nominados en sus categorías), como si fuera poco estuvo nominada en los BAFTA’s por maquillaje y efectos especiales. Todo un revuelo en la industria.

A lo largo de este blog, hemos hecho una adoración sencilla a las pelis de este director en esta época biomécanica, Dead Ringers, eXistenZ, Spider son prueba de ello, ya nos ocuparemos de A History of Violence, Eastern Promises y el resto de su portafolio en su debido momento, por ahora si tienen posibilidad disfruten de este delicioso plato de ciencia ficción, gore y mucho del estilo de Cronenberg.

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Dead Ringers

Dead Ringers fue la primera peli que hizo David Cronenberg después de The Fly, una impresionante peli de serie B sobre la mutación de un hombre volviéndose mosca. The Fly le puso nombre y apellido a varios en Hollywood. Jeff Goldblum, Geena Davis, Howard Shore como compositor y el mismo Cronenberg que llevaba haciendo sus pinitos en cine pero este fue su primer golpe taquillero.

Al igual que en The Fly, Cronenberg participa en el equipo de escritura de esta peli, esta vez, acompañado de Norman Snider, basándose en la novela de Bari Wood, Twins y nos permite ver algo de ese estado estrambótico característico de su intelecto y de su obra en general. Además Dead Ringers es la primera peli donde su equipo queda armado perfectamente, Cronenberg dirigiendo, produciendo y algunas veces escribiendo, Howard Shore su coterráneo canadiense componiendo y musicalizando, Ronald Sanders en el montaje y Peter Suschitzky en la cinematografía.

La trama de esta historia es aún más compleja que eXistenZ o Spider rodeada de un entorno oscuro y hasta sicodélico (muy cercano a thrillers de David Lynch) donde Jeremy Irons interpreta magistralmente a una pareja de gemelos que tienen un vínculo casi siamés y desarrollan su intelecto hacia la ciencia médica, más específicamente hacia la infertilidad femenina. Su actuación conquistó Chicago, Nueva York y le abrió posteriormente camino a su Oscar por Reversal of Fortune. En su afán de conquista, uno de los hermanos seduce al personaje de Geneviève Bujold (que también fue muy reconocida por la crítica) y después se la cede al otro hermano para que la posea sexualmente.

Cronenberg sorprende en esta peli por usar inversamente el recurso de Buñuel en Cet obscur objet du désir ayudado por la magnífica actuación de Irons y el montaje de Sanders, hasta el punto que uno se olvida del actor y después se comienza a descifrar perfectamente cuál hermano está interpretando. Digamos que en Spider usa de la misma forma el recurso con Miranda Richardson pero le pone una peluca negra y una rubia entonces uno logra identificarla mucho más fácil, en Dead Ringers la única forma de distinguirlos es el desenvolvimiento de Irons y de pronto las gafas de Beverly pero en efecto el espectador se involucra en un profundo piscoanálisis que termina por trastornar la misma percepción de la trama.

Esta peli la quería ver hace mucho tiempo, cuando la trajeron a salas en 1988 no lo pude hacer y sostuve una búsqueda frenética hasta el fin de semana pasado. Sin duda las expectativas colmadas y si usted es un verdadero amante de Cronenberg es porque definitivamente esta peli ya se la vió.

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Beetlejuice

Pocas pelis han logrado causar tanta impresión y tanta atracción como el segundo largometraje de Tim Burton, Beetlejuice de 1988.

Hasta ahora tan sólo había una peli en este blog que había sido calificada con la excelencia máxima, The Adventures of Baron Munchausen.

Curiosamente, ambas son pelis que me vi de chiquito pero que al revisarlas de adulto me siguen conmoviendo de la misma forma que en el pasado.

Beetlejuice fue la primera peli que alguna vez me repetí en cine, pero más extraño aún es que no fue una, ni dos veces las que me la volví a ver, fueron siete veces y sumado a eso después la empezaron a pasar en Cinemax y me la seguí repitiendo. En resumen y parafraseando al mismo Burton, mis credenciales apuntan a que me he visto Beetlejuice trece veces y cada vez que la veo me parece más chistosa.

Yo ya venía anotando ciertas datos cuando iba a cine en esa época, ya me había aprendido un par de directores alemanes, estadounidenses y uno japonés pero nunca había escuchado hablar de Burton y descubrirlo en la pantalla gigante del teatro Embajador fue lo máximo. El Embajador era uno de esos cinemas adaptados para CinemaScope que tenía una pantalla como de treinta metros de ancho por quince de alto perfecto para formatos Panavision. No tenía aún el mejor sonido de una sala de cine en Bogotá pero se podía apreciar perfectamente, y en gran escala, la maravillosa musicalización original de Danny Elfman. Gracias a este evento particular se me grabaron esos dos nombres para siempre: Danny Elfman y Tim Burton.

Seguí asidua y fervorosamente las carreras de Burton y de Elfman y me dí cuenta que muy pocas veces se separaron en sus proyectos. Repasé todas sus pelis y afortunadamente las trajeron casi todas a Colombia. En recopilaciones u homenajes logré ver Pee-wee’s Big Adventure, Vincent (su tesis de grado) y estoy pendiente de Frankenweenie que no la he logrado ver.

Muchos años después me di cuenta que el protagonista de Beetlejuice era Michael Keaton y comparar su actuación con el inquilino de Pacific Heights o el mismo Batman de Burton fue increíble. Siento que su carrera después se fue a pique y empezó a hacer cuanta peli de medio peso le proponían (sólo hasta ahora que Toy Story 3 fue anunciada vemos de nuevo su crédito en una súper producción) pero definitivamente su desempeño en Beetlejuice fue excelente.

El reparto lo completan una bella y joven Geena Davis, un irreconocible Alec Baldwin, Winona Ryder, Jeffrey Jones y Catherine O’Hara. Como es costumbre, Burton le hace un homenaje a alguna figura representativa del medio, unas veces fue Martin Landau (que incluso le mereció Oscar como mejor actor de reparto por su interpretación de Bela Lugosi en Ed Wood de 1994), Vincent Prize o Christopher Lee recientemente. En Beetlejuice, el homenaje fue para Robert Goulet y Simmy Bow, siendo el último papel en Hollywood para este último.

La peli no fue bien reconocida en los Oscar de ese año, apenas se llevó mejor maquillaje pero en los Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films barrió con nominaciones y premios.

Para mi escuchar esa estrambótica tonada, llena de circo y extravagancia, al inicio de la peli con tomas aéreas del pueblito de Nueva Inglaterra, con ese magnífico corte a la maqueta de Adam (Alec Baldwin) me anuncia una excelente peli y una hora y pico de entretenimiento garantizado.

Ya habrá tiempo para escribir sobre Groundhog Day de Harold Ramis en 1993 que es otra peli que me asegura lo mismo y puedo calificar con excelencia máxima.

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